La Acuicultura como un elemento estratégico para el futuro de la UE

La Acuicultura como un elemento estratégico para el futuro de la UE

La Acuicultura como un elemento estratégico para el futuro de la UE

La Acuicultura como un elemento estratégico para el futuro de la UE 3240 2160 Pescafácil

En el año 2018, la producción de alimentos para el consumo humano producto de acuicultura en la UE fue de 1,32 millones de TM, con un valor aproximado de € 4,8 billones.

La UE se propuso una meta de producción de 4,5 TM para el año 2030. Nos parece, visto el pobre crecimiento de los últimos años, que será muy difícil de alcanzar. De la producción proveniente mediante acuicultura, solo 23 mil TM son obtenidas a través de RAS (Recirculation Aquaculture System), es decir, entre el 1.5 y 2 % del total.

La FAO (Food and Agriculture Organization) estima que la producción de pescado para consumo humano para el año 2050 debería alcanzar los 220 millones de TM, de las cuáles, 155 TM provendrán de la acuicultura.

Hoy en día, casi el 90 % de los productos de acuicultura provienen de Asia, especialmente de China. De acuerdo con la FAO, para llegar a alimentar la creciente población mundial para el año 2050, que se estima llegue a las 9.1 billones de personas, es necesario incrementar la producción global de proteínas (carnes y pescados) de 200 millones de toneladas hasta los 500 millones. No hay forma de alcanzar esa cifra sin contar con la producción proveniente de la acuicultura.

Por otra parte, estamos cada vez más convencidos de que existirá un mayor enfoque en la sostenibilidad, la seguridad alimentaria y las percepciones de los consumidores que debe, sin duda, ser abordado por la industria. En este sentido, vemos cómo la demanda de alimentos saludables está aumentando, lo que podría traducirse en oportunidades potenciales de crecimiento para los productos de la acuicultura, especialmente a través de RAS.

Aunque existen muchas regulaciones que intentan controlar la pesca y la acuicultura y que, dentro de otras muchas cosas, intentan proteger el ambiente y promover la sostenibilidad, somos conscientes de que no todos los actores juegan con las mismas reglas de juego, especialmente los países asiáticos.

A pesar de existir cada vez un mayor número de organizaciones encargadas de certificar a las empresas que cumplen con las prácticas aceptadas para la pesca y la acuicultura, procurando que cumplan con los programas de sostenibilidad, estamos convencidos de que para que esto tenga un efecto real en beneficio de la industria y los consumidores, las autoridades deben ser más rigurosas, obligando a los países a exigir con carácter obligatorio, mediante la firma de tratados de comercio internacional, la obtención de estas certificaciones para poder importar alimentos para consumo humano.

Es cada vez más evidente que la acuicultura es capaz de adaptarse a los retos de crecimiento de la demanda, por lo que, con nuevas tecnologías y oportunidades de mercado, esperamos que esta práctica continúe su expansión en términos tanto de volúmenes de producción como en el rango de especies. No obstante, los sistemas cerrados de recirculación (RAS) siguen siendo pocos por no alcanzar una rentabilidad económica que los justifique. Al día de hoy los RAS se consiguen con grandes riesgos, tales como:

  • Operacionales: relacionados con el funcionamiento de los sistemas a gran escala en cuanto a los equipos y las tecnologías que pueden afectar la salud tanto de las especies como de las personas.
  • Financieros: se requiere altas sumas de dinero para comenzar la producción (edificaciones, terrenos y equipos) y dificultad para mantener bajos los costos de producción sin la seguridad de que se puedan trasladar esos costos al mercado.
  • Mercado: el mercado aún no es capaz de pagar por los altos costos de producción justificados solo por razones de sostenibilidad, cercanía a la demanda y frescura en el producto.
  • Permisos: requerimientos locales, regionales, nacionales y de la UE hacen muy difícil la instalación de estas iniciativas.
  • Ambientales: si es verdad que los RAS reducen los costos de transporte (por ende, las emisiones de carbono) y garantizan un producto más fresco al mercado, también es cierto que los sistemas de control de recirculación de agua son más costosos en cuanto al consumo de energía que los tradicionales.

El mercado de la UE depende en un 73 % de productos importados, por lo que es considerada como estratégica (UE´s Blue Growth Strategy) la instalación de sistemas de producción de acuicultura y en especial de RAS.

Para ello, es necesario establecer medidas regulatorias de producción sostenible y apoyo financiero local, regional y a nivel de la UE, para los sectores que estén dispuestos a invertir en el sector.

Tenemos a la vista el ejemplo de Dinamarca, que representa el 50 % de la producción a través de RAS de Europa, que hizo posible la consolidación de esta industria mediante regulaciones en el control de biomasas y subsidios a la construcción de sistemas de acuicultura cerrada.

La ventaja más importante de los RAS es la cercanía (distancia) de la producción a los centros de consumo, por lo que se recomienda la instalación de estos sistemas solo para especies de alto valor, donde las condiciones ambientales no permitan su producción local, por ejemplo, langostinos o jurel. La cercanía es además una ventaja especial en estos tiempos de pandemia (Covid-19) y los altos costos de fletes como los que estamos viendo últimamente.