La acuicultura del langostino Vannamei y la digitalización

La acuicultura del langostino Vannamei y la digitalización

La acuicultura del langostino Vannamei y la digitalización

La acuicultura del langostino Vannamei y la digitalización 870 750 Pescafácil

Adaptarse para sobrevivir

Mucho se habla hoy en día de la digitalización y de la importancia de controlar procesos para poder mantenerse competitivos en mercados tan integrados como el de la producción de langostinos de acuicultura. La implementación de sensores en las granjas es necesaria para poder recibir información en tiempo real sobre datos que influyen en la optimización de las cosechas.

Esta información permite controlar parámetros fundamentales para una buena gestión, tales como nivel de oxígeno, biomasa, alimentación, calidad del agua y salinidad, entre otros, que, apoyados con modelos matemáticos, permiten tomar decisiones oportunas. Este paso de digitalización y sistemas de control, apoyado con tecnología de inteligencia artificial, nos llevaría a lo que se conoce como acuicultura 4.0.

En el caso del cultivo de langostinos Vannamei, la realidad es que la mayor parte de las cosechas están ubicadas en países subdesarrollados, lo que implica en muchos casos procedimientos poco sofisticados que implican a lo sumo sistemas sencillos de bombeo, alimentación y oxigenación mecánica, es decir, lo que podemos llamar acuicultura 2.0.

Ahora bien, sabemos que para que una granja sea competitiva es necesario pasar a procesos que permitan medir de forma digital factores de rendimiento tanto para optimizar la alimentación (mejorar los factores de conversión) como de oxigenación que garanticen mejores crecimientos y supervivencia, y mecanismos para proceder a realizar los correctivos de manera automática o mecanizada, es decir, acuicultura 3.0.

Lo primero que se deben plantear los gestores de granjas de langostinos, y en general de cualquier especie, es un diseño de un Plan Estratégico de Producción, que pueda identificar las necesidades digitales de los procesos, conocer la tecnología de punta para implementar esquemas de sensorización, así como sistemas de interconexión con la maquinaria necesaria y parámetros óptimos para cada granja sobre las condiciones ideales de cultivo y cosecha. Una vez identificados los escenarios ideales de producción, se debe avanzar en la medida de lo posible en ese sentido, optimizando las inversiones que mejoren la productividad y, por ende, la rentabilidad.

Esto está y seguirá ocurriendo en casi todas las áreas de producción agrícola, donde para poder competir o sobrevivir es indispensable invertir en tecnología que nos permita mejores controles de costos y sanitarios. Los mercados están cada vez más interconectados y las pocas ventajas de un “commodity” como lo es el langostino Vannamei estarán cada vez más centradas en el precio y la calidad avalada por las grandes certificadoras mundiales.