La sostenibilidad y el mercado chino de langostinos

La sostenibilidad y el mercado chino de langostinos

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China es el mercado más grande del mundo de mariscos, por lo que el consumo de alimentos con certificaciones de sostenibilidad debería ser una prioridad para incrementar controles en la producción. En especial, en el caso de langostinos de acuicultura, en ambientes de frágil sostenibilidad ambiental.

De acuerdo con un interesante artículo de Seafood-Tip de agosto de este año y otros artículos de opinión de expertos en la materia, China está muy lejos de implementar una política seria de control de medidas que garanticen la sostenibilidad en la producción de especies de alto consumo como la de Langostinos Tropicales (Panadeus Vannamei).

Para poner esta información en contexto, en el año 2020, China importó 3.86 millones de TM de mariscos con un valor de 12.7 billones de dólares estadounidenses. El crecimiento ordenado de China, con cada vez más consumidores con mejores niveles de ingresos, ha hecho que aumente el consumo de una mayor variedad de mariscos de mayor valor o calidad.

En este sentido, China importó un poco más de 740 mil TM de langostinos Vannamei durante el año 2020, lo que representa un incremento del 280 % versus las importaciones del 2016. Estos niveles de importación se han convertido en una oportunidad para productores que competían en los mercados saturados de Europa, Japon-Korea y USA.

Ahora bien, para un mercado tan grande como el chino, las certificaciones siguen siendo un requisito poco exigido por los importadores, lo que no representa un incentivo para los productores y, por ende, podemos asumir que les permite relajar los estándares de calidad que exigen otros mercados más sofisticados.

Certificadoras como Marine Stewardship Council (MSC), Best Aqualculture Products (BAP) o Aqualculture Stewardship Council (ASC) tienen representaciones en China.

Sin embargo, se concentran en vigilar la producción china para sus mercados de exportación, y no tienen injerencia en el producto importado, por lo que el consumo de productos sin certificados en China sigue siendo muy alto. Hoy en día se da el caso de que grandes cadenas de supermercados y compradores organizados de hostelería no exigen estos certificados.

Si bien es cierto que se están produciendo recientemente movimientos tanto de ONG´s independientes como del propio gobierno de China para promover el consumo de productos con certificación sostenible, también es cierto que están más enfocados hacia la protección de algunas especies, más que en la conservación ambiental de productos de consumo masivo.

Tampoco existe una política que impulse la percepción del consumidor en cuanto al consumo de productos certificados, por lo que la mayoría de los consumidores siguen viendo este tema como una responsabilidad del gobierno más que de los consumidores.

Tan solo se conoce una base de datos (iFISH) promovida por una ONG llamada China Blue Sustainability Institute, en la cual se mencionan empresas que colaboran en la preservación de unas 50 especies. Otras organizaciones se asocian para estudios con instituciones internacionales en temas de preservación de las especies, pero ninguna sobre la importancia de exigir el consumo de producciones provenientes de empresas certificadas.

Estudios recientes demuestran que el consumidor medio chino está más preocupado por la frescura y la calidad aparente del producto, que por el hecho que estos productos provengan de empresas certificadas. La percepción de seguridad de los productos se ha incrementado desde la aparición del COVID, así como las denuncias de uso de antibióticos en fincas productoras de langostinos.

Otra de las razones de la poca exigencia de productos certificados es la preferencia del consumidor de productos frescos versus productos congelados.
Por otra parte, está demostrado también que los consumidores chinos están cada vez más dados pagar más por productos con trazabilidad demostrada e identificaciones asociadas a productos BIO. Como en otras partes, estos suelen ser consumidores con mayores de niveles de ingreso. Los consumidores chinos aprecian la calidad y la seguridad de los alimentos, pero no están muy informados de las ventajas de la sostenibilidad en la producción como una responsabilidad asociada a los consumidores.

Si bien los chinos parecen estar preocupados por asuntos ambientales, estos para ellos están más asociados a cambios climáticos y contaminación del aire, que tienen un impacto directo en sus vidas, y no a temas relacionados con la sostenibilidad en la producción de mariscos, y menos aún si esta producción se obtiene fuera de sus fronteras.
Estamos seguros de que esto va a cambiar en los próximos años y que los gobiernos se preocuparán por generar consciencia a través de campañas educativas sobre la importancia de la sostenibilidad alimentaria a nivel mundial.

Como el canal más importante de consumo de mariscos (langostinos) se da por medio de restaurantes, hoteles y ventas a retail de productos elaborados, pensamos que se les debe exigir a estos grupos que compren productos con las certificaciones de sostenibilidad disponibles, esto aumentaría la demanda, y por ende las medidas de control de los productores.

Por último, es importante lograr que la relación que los consumidores entablan con la seguridad y calidad de los mariscos esté directamente relacionada con la sostenibilidad.
Resulta obvio que una empresa que cultiva sus langostinos bajo estrictos controles de sostenibilidad, también obtenga langostinos de mayor calidad y seguros para el consumo humano. De esta forma, no solo garantizamos la seguridad de los consumidores, sino que estaríamos ayudando a preservar el medio ambiente.