La tormenta perfecta que afecta a los precios de langostinos tropicales

La tormenta perfecta que afecta a los precios de langostinos tropicales

La tormenta perfecta que afecta a los precios de langostinos tropicales

La tormenta perfecta que afecta a los precios de langostinos tropicales 887 427 Pescafácil

Los efectos del COVID-19 provocan una importante baja en la oferta de tallas grandes lo que, sumado a los incrementos en el transporte transoceánico y al incremento en la demanda de foodservice, especialmente en USA, mantiene los precios al alza.

Hemos hablado mucho de La India y las graves consecuencias del COVID-19 en cuanto a la producción de langostinos Vannamei. Este país, acostumbrado a ser el principal proveedor de los grandes mercados, especialmente de USA, se ha visto obligado a cosechas tempranas que han afectado la producción de las tallas grandes y que son las más demandadas por las cadenas de retail y foodservice americanas.

Adicionalmente, vemos cómo se ha visto mermada su capacidad de ofertar valor agregado, tales como: EZ Peel y PDTO (Peeled Devained Tail-On), por las restricciones en la mano de obra y transporte interno de mercancía.

Los precios expuestos en los reportes de Urner-Barry del 15 de abril y el 20 de julio, muestran un incremento en EZ Peels de 0,50 $ para tallas pequeñas y hasta un 1.0 $ para las grandes. En cuanto al PDTO, el incremento va desde 0,85 $ hasta 1,50 $, siendo igualmente las tallas grandes las más afectadas.

Todos esperábamos que Vietnam se convirtiera en principal candidato para reemplazar a La India como principal suplidor de langostinos en el mundo. Sin embargo, aunque el COVID-19, no afectó en gran medida a la producción de Vietnam durante la crisis del 2020, este año la situación está cambiando y muestra un incremento en las infecciones de gran escala (desde 3000 casos en abril a más de 52 mil casos diarios en julio), especialmente en las regiones del sur (Mekong Delta) donde se concentra la producción.

Esta situación provocó el cierre de ciudades, como Ho Chi Ming, y algunas fábricas por falta de mano de obra. Algunas empresas han decidido incluso retener a sus trabajadores en sus instalaciones, quienes deben trabajar, comer y dormir en sus fincas y plantas, para evitar contactos con el público que propague la enfermedad.

Muchos agricultores, al igual que lo ocurrido en La India, han decidido cosechar temprano para evitar perder sus cultivos, causando un cuello de botella en las plantas que no son capaces de procesar esa cantidad de producto.

Por otra parte, la mayoría de las provincias están obligando a los conductores a presentar test negativos de COVID-19 para entrar en sus regiones, e incluso las exigen en los puertos o empresas de almacenaje, lo que dificulta la logística de exportación e importación de materias primas.

Sabemos que el COVID-19 ha afectado a los productores de langostinos de toda Asia, donde incluimos a Indonesia, India, Vietnam, e incluso recientemente Tailandia, países que no han tenido acceso suficiente a vacunas que les permitan aminorar los efectos de esta pandemia.

Esta circunstancia no les ha permitido contar con las ventajas que ofrece el incremento de la demanda en otras partes del mundo occidental.

Sumado a lo que hemos mencionado, tenemos también que añadir los problemas que enfrentan los importadores de langostinos por las largas demoras en los envíos transoceánicos fuera de Asia.

Por último, le añadimos a este cóctel: 1) las severas inspecciones, tanto en los países de la UE como en USA, para el langostino asiático; 2) las limitaciones de China para importar productos a través de sus puertos por el supuesto peligro de “contaminación por COVID-19” y 3) el incremento de las tarifas de transporte por falta de contenedores de frío.